sábado, 30 de octubre de 2010

Plaza de Mayo

El miércoles fui a la Plaza de Mayo, por primera vez que yo recuerde. Ante la mirada extrañada de mis amigas y mi familia, agarré mis cosas y me fui al encuentro de algunos conocidos que iban a ir... Así llegamos al centro. Caminaba entre la gente, en silencio y miraba las caras, el dolor que se veía a través de esos ojos, la fe con que llevaban sus banderas, todo era contagioso. Conocí algunas personas de lo mejor y compartimos algunas horas ahí, charlando. Yo colgaba mirando a la gente, incorporando en mi cuerpo ese fenómeno increíble. Más tarde volví a mi casa, quise cenar mientras hacía zapping entre los noticieros y las imágenes me hicieron estallar en llanto: Estaba cayendo. Me conecté y gente que no había visto en la vida me pedía que sea fuerte, me transmitía un cariño que se sentía sincero y generaba una empatía incompresible para quien no lo vive. Me sentí parte... parte de algo enorme que se comparte con gente llena de optimismo, de fe, de compañerismo. Lloré toda la noche hasta que me dormí, a la mañana me levanté y puse la tele. Empezaba el velorio y estallé en llanto otra vez, no podía parar. Tenia los ojos rojos, hinchados... Entendí que en el único lugar donde me iba a sentir acompañada era de nuevo, en la Plaza. Esta vez agarré mis cosas y me fui sola para allá. Sentía que no importa a quien fuera a tener al lado, iba a ser buena compañía. Llegué allá y me encontré con Belén, a quién no conocía personalmente pero me permitió acompañarla. Me puse con ella en la fila para entrar a la Rosada y ahí empezaron las 5 horas que estuvimos esperando ahí. Era muy raro... El dolor que me había hecho llorar todo el día se había guardado un rato dando lugar a una sensación de esperanza, ver toda esa gente en la plaza no tiene precio. A Belén no la sentí como a alguien que acababa de conocer, la sentí como si la conociera de toda la vida. Con ella iba a compartir el momento que ninguno de mis amigos iba a entender. La gente con quien compartíamos la fila nos daba fuerzas. Las miradas nos decían "vamos chicas, entren a darle fuerzas a Cristina que lo necesita" y asumimos el compromiso. Solo quería entrar y decirle que sea fuerte, solo eso. Y no sabia si me iba a salir alguna palabra. Cinco horas después me di cuenta de que estábamos por entrar. Empecé a temblar, no sabía que hacer. Agarré el celular, mandé mensaje diciendo que estaba por entrar, después me pregunté ¿para que? Si nadie iba a entender lo que sentía en ese momento... El cuerpo me temblaba, el corazón me latía como nunca, sentía que se me iba a salir de verdad, me transpiraban las manos y no me salía palabra. Miraba las toneladas de flores y mensajes y se me humedecían los ojos, pero las lágrimas no querían salir: Si ella nos quiere transmitir fuerzas a nosotros, nosotros a ella también, pensé. Y ahí estaba, de la mano de Belén, adentro de la Rosada. Lo primero que vi fue a Chavez, y solo pensé: "Que bueno que esté acá para apoyarla", acto seguido la vi a ella, que nos miró cuando Belén le gritó que la amaba. El segundo que nos miramos me dejó helada y mi alma le gritó que tenga fuerzas. Ella no tiene idea de lo profundo que ese deseo era. Y ahí ya estábamos afuera, shockeadas, tristes, pero con más conciencia que nunca de que ese era el momento para redoblar fuerzas. Me fui convencida de que daría lo que fuera por defender esto, me fui llena de orgullo de poder compartir ese momento con gente tan comprometida como uno, mirando a futuro y deseando construir, y me fui con la certeza de que nunca fui a un lugar con tanto sentimiento como esa Plaza.

7 comentarios:

Ga. dijo...

Shi, qué extraordinaria descripción. Casi se podía sentir ese momento... tal cual como lo sentiste vos. Qué sensación tan fuerte y tan movilizante. Me imagino lo que debe haber sido verla ahí, sosteniendo todo en sus espaldas... qué emocionante y cuánto compromiso en tus palabras. Gracias por compartir esto que, a los que no pudimos estar allí, nos da la oportunidad de sentir que de alguna forma estuvimos, en los compañeros y amigos que sí fueron. Seguí escribiendo Shi... y de nuevo gracias!!
Gaby

Shisitox dijo...

Es que así es como se sintió, al menos lo que sentí yo, si se puede describir en palabras! Necesitaba compartirlo, especialmente con quienes sienten lo mismo que yo y además dejarlo así, en la inmortalidad, para que el sentimiento perdure para siempre...

austerlitz50 dijo...

Te felicito por el nuevo emprendimiento. ëxitos!! :-)))

Maria Belen dijo...

Ese día cantamos hasta quedarnos sin voz, caminamos hasta que nos salieron ampollas, saltamos hasta que las piernas quedaron sin estabilidad. No comimos ni tomamos nada por miedo a tener que salir de la fila para ir al baño. No quiero tornarme autorreferencial, pero en mis 23 años nunca había sentido emociones tan específicas. Sentí a la plaza verdaderamente como el patio de mi casa...
Gracias Gisele, por compartir ese momento único conmigo. Hoy estamos mas fortalecidos que nunca.
Nosotros los jóvenes de la mano de los niños y los adultos buenos, vamos a demostrarle a Cristina que no está sola. Y que la ilusión sigue intacta.
Como ya comenté en tw, mi mamá de la cuna está en el cielo, pero hoy vos sos mi mamá del alma. Y yo a mis mamas las defiendo.
Tenga fe mamá del alma, que hoy sus soldadas y soldados estamos mas firme que nunca junto a usted
Besos shi, gracias otra vez, seguí escribiendo.


Belu

Shisitox dijo...

Siempre dije que me gustaría militar pero no encontraba nada que me moviera, tenía como un vacío adentro... Ahora encontré algo en que creer y esto no tiene precio.

Anónimo dijo...

Muy linda descripción del momento y el lugar. Así no sentimos en ese momento, estoy seguro que detrás de este dolor llegarán cosas muy buenas y no hay que desaprovecharlas, ustedes la juventud son el principal motor.
Felicitaciones por tu compromiso.
Se sigue sumando.
Carlos

german dijo...

Estviste frente a tu "objeto", hubieses podido pesarlo, medirlo, cuantificarlo de todas la maneras porque el PUEBLO estaba ahí! Estoy absolutamente convencido de que eso fue pueblo (pura vitalidad) manifestandose en su ámbito "natural".
De todos modos, supongo, que sentirlo y vevenciarlo es la única manera de terner siquiera un poco de dimensión de lo que esto significa. Algo así como internalizar el pueblo jaja.
Un abrazo
Exelente texto.